Meditación (II)

Mi amigo Simèon, con quién he aprendido a meditar durante los últimos 5 años, leyó el anterior post que publiqué sobre la meditación y me ha recomendado que escriba una segunda parte, contando mi experiencia personal con la meditación estos últimos años.

Así que, bueno, aquí va...

Había oído hablar de la meditación hace mucho tiempo y, como supongo que le ocurre a mucha gente, me sonaba a algo extraño. Incluso desde hace menos tiempo (cuando ya sabía más concretamente en qué consistía la meditación y sus beneficios) no terminaba de ver claro el "sentarse y perder un rato sin hacer nada".

La primera sesión de meditación a la asistí fué una experiencia curiosa. La mayoría de la gente de aquel grupo ya habían meditado otras veces. Yo por mi parte llevaba años practicando otras cosas que se podrían denominar "similares" (Reiki, Yoga, etc...), pero parece que no me sirvió de preparación para la meditación.

A los 5 minutos de comenzar la sesión de meditación estaba ya histérico. ¿Pero cómo iba a tirarme mucho más rato así, sin poder moverme, sentado, esperando a que una larguiiiisima media hora transcurriera?
Fue una locura. Todo el rato esperando a que aquella tortura terminara, con ganas de salir corriendo a hacer mil cosas (hacer esa llamada urgente, mandar ese mail tan importante..., con recuerdos del pasado y pensando en lo que hay que hacer después, o al día siguiente..., o simplemente no estar perdiendo el tiempo sentado).

Es extraño, porque cuando estamos viendo una película que nos gusta, o en cualquier otra circunstancia en que disfrutamos, el tiempo vuela... Pero si nos sentamos "tranquilamente", a observar nuestra respiración y nuestra mente, parece que no hay forma de que transcurra un minuto.


Las siguientes sesiones de meditación fueron parecidas: una tortura poder permanecer con el culo pegado al cojín 30 minutos. Pero poco a poco, fui consiguiendo estar media hora meditando sin que me causase tanto desasosiego.

Eso sí, la "cháchara" mental es otra historia. Y es que me ha llevado bastante tiempo (y aun sigo) parar el deambular constante de la mente de una idea a otra, y conseguir centrarla en la respiración con el objetivo de dejar la mente en blanco. Pero poco a poco se puede ir consiguiendo esto también.



Creo que la meditación es un entrenamiento, como lo es el entrenamiento físico: al principio cuesta y "duele". Poco a poco el cuerpo va cogiendo la forma física, hasta que cada vez cuesta menos y ya es sólo cuestión de seguir con la rutina para mantenernos en forma. Creo que con la meditación ocurre algo similar: al principio cuesta y es duro, pero al practicar con regularidad se consigue ir disciplinando a la mente (es por eso que es más fácil al principio meditar en grupo).

El resultado final de practicar la meditación con regularidad es una mayor serenidad. Que la vorágine del día a día no nos arrastre, puesto que observamos la realidad (así como nuestros propias emociones y pensamiento) con mayor claridad.
Cuando se comienza el día practicando unos minutos de meditación, se "entra" en ese día con un estado mental mucho más sereno y relajado, lo cual permite que el día fluya con mucha más calma, serenidad y armonía.


Aprovecho para dejar aquí un video de uno de los últimos programas de Eduard Punset en el cual trata sobre la meditación (tema que ya ha analizado en otras ocasiones). En esta ocasión, Mathieu Ricard (biologo y monje budista) y Punset hablan sobre la meditación, la felicidad y la compasión.







Carlos V

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