Terapias de sonido & el "efecto Mozart"...

Mediante la electroencefalografía (EEG), registro de la actividad bioeléctrica cerebral, se pueden medir las distintas ondas cerebrales.

ONDAS BETHA: Originan un campo electromagnético con una frecuencia comprendida entre 13 y 30 Hz (vibraciones por segundo). Se registran cuando la persona se encuentra despierta y en plena actividad mental. Los sentidos se hallan volcados hacia el exterior, de manera que la irritación, inquietud y temores repentinos pueden acompañar este estado.

ONDAS ALFA: Tienen una frecuencia de 8 –12 Hz y están asociadas con estados de relajación. Se registran especialmente momentos antes de dormirse. Sus efectos característicos son: relajación agradable, pensamientos tranquilos y despreocupados, optimismo y un sentimiento de integración de cuerpo y mente.

ONDAS THETA: Con una frecuencia de 4-7 hz., se producen durante el sueño (o en meditación profunda, entrenamiento autógeno, yoga...), mientras actúan las formaciones del subconsciente. Las características de este estado son: memoria plástica, mayor capacidad de aprendizaje, fantasía, imaginación e inspiración creativa.

ONDAS DELTA: Con una frecuencia de 1-3 Hz, surgen principalmente en el sueño profundo y muy raras veces se pueden experimentar estando despierto. Sus estados psíquicos correspondientes son el dormir sin sueños, el trance y la hipnosis profunda. Las ondas delta resultan de gran importancia en los procesos curativos y en el fortalecimiento del sistema inmunitario.



El efecto que produce el sonido u otros estímulos externos sobre las ondas cerebrales es conocido desde hace mucho tiempo.

Así, mediante la estimulación sonora, se puede buscar la sincronización de las ondas cerebrales. Esta es una práctica que busca producir que las frecuencias cerebrales se acoplen con un estimulo periódico que tiene una frecuencia correspondiente a la del estado mental que se busca (por ejemplo, inducción al sueño).

Esto es debido al "seguimiento de frecuencia", un fenomeno natural por el que el cerebro humano tiene la tendencia a cambiar su frecuencia EEG dominante hacia la frecuencia dominante de un estimulo exerno. Ese estímulo puede ser sonoro (sonidos binaurales, sonidos monoaurales...) o visual (como la Dreamachine), una combinación de los dos (la Mind Machine, también llamada psychowalkman) o incluso la radiación electromagnética.


La siguiente página ofrece todo un catálogo gratuito de música y archivos sonoros para conseguir diferentes objetivos: relajación, concentración, memoria, contra el imsomnio, el estrés, la depresión, etc..




En relación con este tema, es muy interesante el tema del llamado "Efecto mozart", termino usado por primera vez por Alfred A. Tomatis, hace más de 40 años e investigado más adelante, en 1933 por la psicóloga Frances Rauscher y el neurobiólogo Gordon Shaw, cuando publicaron los resultados de sus investigaciones en la revista Naure.

Mozart, el niño prodigio, tenía la capacidad holística de ver dentro de su cerebro una composición entera, antes de escribirla. A los 4 años ya practicaba el clavicordio y componía pequeñas obras de considerable dificultad ya los 6 tocaba con destreza el clave y el violín, pudiendo leer música a primera vista.

El "Efecto Mozart" se refiere a los presuntos efectos a nivel cognitivo que produce escuchar la música compuesta por W. A. Mozart, y en especial su sonata K.448.

2 artículos que explican esto en detalle:

http://www.cienciadigital.es/hemeroteca/reportaje.php?id=61

http://www.geocities.com/ludico_pei/el_efecto_mozart_1.htm



Carlos V

No hay comentarios:

Instagram